En cierta ocasión me ayudó la "miel".

(by Manolo Aguilar): El otro día, leyendo una noticia relacionada con una investigación de la Universidad de Córdoba para mejorar la salud de las colmenas, volví a recordar como en una ocasión la “miel” ayudó a mejorar mi salud.

Resultó que a raíz de una importante pérdida de peso, un hombre que vivía en un pueblo de la provincia de Jaén, al que le cogí un especial cariño y aprecio, me indicó que tomara dos cucharadas de miel en ayunas durante dos meses… y la verdad es que dio muy buenos resultados. Desde entonces me interesé bastante por concocer las “bondades” que  la miel podía tener para el organismo humano. Y tengo que reconocer que algo aprendí de miel, de abejas y fundamentalmente de las personas que dedican su vida a la apicultura.

Muchas personas desconocerán que se descubrieron pinturas rupestres que datan del año 7.000 antes de Cristo, que representaban claramente la recolección de miel silvestre por parte de idividuos que portaban largos palos. Que incluso en la edad del bronce el uso de la miel y la cera de abeja llegó a extenderse considerablemente. Los egipcios llegaron incluso a desarrollar una apicultura migratoria en barcos a través del Nilo y a embalsamar a sus muertos con miel pura. Los atletas griegos comían miel como alimento energético rápido y bebían agua mezclada con miel para aliviar la fatiga muscular y corporal. Por tanto estamos ante un alimento milenario del cual todas las civilizaciones y generaciones han sabido sacar provecho.

Y es que los efectos de la miel sobre la salud son innumerables, utilizada como unguento o consumiéndola directamente, en casos de ataque de reuma, gota o ciática; faringitis, amigdalitis y aftas bucales; insomnio; fatiga muscular; para la incontinencia urinaria infantil; calambres nocturnos; enfermedades y afecciones de la piel; conjuntivitis y orzuelos; también en situaciones de adelgazamiento, anorexia, cansancio, estrés y depresión.

Las 181 sustancias diferentes que se encuentran en la miel aportan, principalmente hidratos de carbono, aunque también contiene prótidos, lípidos, sales, fósforo, hierro, potasio, calcio y vitaminas A, E, C, B6 y B12. Por tanto se trata de un producto complejo, rico en azúcares, vitaminas minerales y encímas. Por ello su valor energético y su fácil digestión son vitales para la actividad física y/o mental, debido a su fácil asimilación.

Algún día también me detendré en comentar las diferentes variedades de miel y las propiedades de cada una de ellas, así como los beneficios de otras sustancias relacionas con las abejas y las colmenas. Es el caso de el polen, el propoleo y la jalea real.

Mi admiración por estos productos es patente, por ello me satisface comprobar como las universidades, especialmente la de Córdoba, investigan para mejorar la salud de las colmenas y el apoyo de algunas institiciones, como la Diputación de Córdoba, al desarrollo de la apicultura con eventos como EXPOMIEL.

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